Para adentrarnos en este interesante tema, definamos primero ¿Qué es el juego simbólico? Es la capacidad de los niños de utilizar objetos y situaciones de la vida real para representar, a través de símbolos, ideas y fantasías. 

Por ejemplo, cuando un niño(a) utiliza una caja de cartón como si fuera un barco o finge ser un médico examinando a su peluche, o bien, un grupo de niños construye una fortaleza con bloques y juegan a ser caballeros.

En cada caso, el niño ha representado externa y simbólicamente su mundo interior y es de esta forma como construye e inicia el diálogo con su entorno

Un dato importante del juego simbólico es que se hace presente con un tipo de pensamiento en el desarrollo cognoscitivo, denominado también, pensamiento simbólico e inicia en torno a los 2 años de edad. 

No es usual que el juego simbólico sea una fase en la etapa infantil, tiene su razón de ser, sus beneficios y objetivos en el crecimiento y el desarrollo humano, de esta forma, desarrollemos algunos de estos beneficios y el por qué es una puerta de entrada al mundo social y emocional infantil.

Función del juego simbólico

Con el juego simbólico, se estimula la imaginación, la creatividad, y se encamina al niño hacia el pensamiento abstracto.

 Desde el punto de vista social, fomenta la interacción con otros niños, la cooperación, la negociación y la resolución de conflictos, al mismo tiempo que fomenta su autoestima. 

En lo que se refiere al desarrollo emocional, el juego simbólico permite expresar sentimientos y emociones de manera segura, porque ha ideado y generado su propia estructura simbólica, permitiendo al mismo tiempo, comprender las perspectivas de los demás y desarrollar empatía

Asimismo, les amplía el vocabulario y mejora su capacidad de comunicación y expresión.

Con todo esto, vemos lo importante que es el juego simbólico en el desarrollo infantil, por ejemplo, esto se puede reflejar en la teoría de Vygotsky, quién destaca el papel del juego en la zona de desarrollo próximo, es decir, en la distancia entre lo que un niño puede hacer por sí mismo y lo que puede hacer con la ayuda de otros. 

Demostrando que los niños internalizan y aprenden a tomar turnos y a respetar las reglas, lo que a su vez les permite desarrollar habilidades fundamentales para su vida adulta. 

El juego simbólico y la imaginación

Llegados a este punto, preguntémonos, si en el juego simbólico prima la capacidad imaginativa y creativa del niño, ¿Es entonces la imaginación el arte de construir mundos   fantásticos? o, por el contrario, ¿es  la  capacidad  de  crear  y  concretar  en  el  mundo  real productos, proyectos y elementos novedosos? 

No es más que nuestra puerta de entrada al diálogo con el mundo y el lugar que habitamos y nos habita. En otras palabras, la capacidad de imaginar  nos  permite  dar  sentido  al  mundo que  nos  rodea y es  central  para  nuestra  cognición  como  la  posibilidad  de  pensar  y aprender.

 

En el juego simbólico el protagonista es el niño(a) y su entorno directo, el infante consigue a través de la fantasía aquello que no puede obtener de la realidad y por tanto construye su realidad. 

Este juego, producto del pensamiento simbólico se hace cada vez más complejo y, como toda actividad psicológica humana, se ancla en las experiencias del ser humano en su contexto sociocultural y en la actividad simbólica. 

 

De esta manera es como la imaginación se desarrolla en sintonía con el contexto social y se enriquece a partir del análisis de la realidad en las siguientes etapas del pensamiento en el que no desaparece tal capacidad de imaginación, sino que se transforma y se complejiza. 

 

Condiciones óptimas para el desarrollo del  juego simbólico en los niños

Entonces, ¿Cómo podemos generar las condiciones óptimas para el desarrollo del  juego simbólico en los niños?

  • Proporcionar materiales variados: Juguetes, disfraces, bloques, plastilina y otros materiales, fomentan la creatividad y la imaginación.
  • Crear un entorno seguro y estimulante: Un espacio donde los niños se sientan libres para explorar y experimentar, es esencial.
  • Participar en el juego: Jugar con los niños refuerza el vínculo afectivo y modela comportamientos positivos.
  • Contar historias y leer cuentos: Estas actividades estimulan la imaginación y proporcionan modelos de situaciones sociales.

Por último, es importante que nuestros pequeños desarrollen y elaboren el juego simbólico, no solo contribuye a su desarrollo integral sino que obtienen las herramientas necesarias para construir un mundo más brillante. 

El juego simbólico va mucho más allá de la diversión y la sorpresa que le acompaña, es poderoso en tanto su exploración e integración con el mundo que nos rodea, construyendo las bases en el desarrollo social y emocional.

 

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Referencias

Vygotsky, L. S. (1978). Mind in society: The development of higher psychological processes. Harvard University Press.

Mareovich, F. (2022). La imaginación y sus vínculos con la creatividad. Un análisis teórico desde la psicología del desarrollo. Revista De Psicología, 18(35), 84–98. Recuperado a partir de https://e-revistas.uca.edu.ar/index.php/RPSI/article/view/4011